sábado, 4 de mayo de 2013

Si es destino

Extensión: One Shot

Nota: Esto salió de una pagina generadora de plots random xD

Jaejoong odiaba las reuniones comunitarias. Había dejado de ir cuando ya no tenía edad para estar correteando y jugando por los alrededor con sus amigos. Su madre le había reprochado en varias oportunidades que debería asistir, pero había desistido tras sus múltiples negativas.

El mayor de la familia Kim estaba en último año en la universidad estudiando la carrera de medicina. Ayudar a los demás y curar gente era algo que lo hacía sinceramente feliz por lo que llegada la hora, no se imaginaba en otro lugar que no fuese un hospital. Lo que si fue una sorpresa para su familia fue que él se hubiese especializado en nada más y nada menos que obstetricia.

- ¿Obstetricia? – había preguntado su padre extrañado, aunque no parecía disgustado.

- Si – afirmó él tratando de sonar seguro para que no se notara su evidente nerviosismo – Es lo que quiero.

- Entonces está bien para nosotros – había asentido su madre con una sonrisa cariñosa.
Sonrió ante el recuerdo.

Alguna gente le llamaba destino, otros coincidencia, lo que sea que fuese aquel día por primera vez en años se había levantado al mismo tiempo que su progenitora y tras desayunar junto a sus hermanas, tomó las llaves del auto y sonrió a la mujer entrada en años, diciéndole que la acompañaría a la reunión del pueblo en aquella ocasión.

El trayecto al ayuntamiento fue ameno y se sintió bien charlar con ella y enterarse de los proyectos comunitarios que se estaban gestando. También le hablo acerca de que los delitos se habían reducido bastante en el último semestre y que todo se debía al excelente trabajo de los nuevos oficiales de policía.

- Pareces una adolescente – se burlo él, estacionando tranquilamente antes de bajarse y abrirle la puerta.

- Ya veremos – murmuró Kim Cheonmu, devolviéndole una sonrisa divertida pero cargada con el peso de su sabiduría otorgada por la edad.

Algo parecido a un escalofrío le recorrió la espalda. Era mejor no fiarse de la pequeña pero tenaz mujer, parecía que tenía algún tipo de idea en mente.

Cuando entraron al salón la gente estaba sentada formando un gran círculo y el gobernador junto con otros representantes importantes estaban charlando ya con las personas que iban llegando. El ambiente era pacifico y agradable, lo cual volvía el debate más distendido permitiendo que todos se escucharan.

No se dio cuenta de cuánto tiempo había pasado hasta que miró el reloj que llevaba puesto en la muñeca ¿Era la una y media de la tarde? Eso significaba que habían sido más de tres horas de charlar y discutir, planteando proyectos, charlándolos y agregando ideas.

- Ahora iremos a la sala más grande que esta al final del pasillo. Luego de tratar los asuntos aburridos se arma una gran reunión con música y bocadillos – Cheonmu río risueña, tomando el abrazo de su hijo que la observaba con los ojos entrecerrados.

- Conspiradora.

Jaejoong esperaba algo más pequeño, sin embargo en el amplio salón había un pequeño escenario donde una muchacha cantaba animadamente, también contra una pared había un par de mesas llenas de bebida y comida, una pista de baile y una zona con mesas y sillas para descansar. Reconocía muchos rostros entre la masa de personas que reían y disfrutaban. Algunos vecinos, compañeros de universidad, dueños de tiendas, hasta sus propias hermanas estaban sentadas un poco alejadas, conversando animadamente.

- ¡Jaejoong! – al voltear se encontró con el sonriente rostro de Junsu, que se acercaba a él prácticamente corriendo.

- Junsu ah – respondió feliz al tiempo que lo estrujaba en un abrazo.

- Es raro verte por aquí ¿Sabes? – el menor río, soltándose para acomodarse un poco la ropa.

- Lo sé. A mí también me sorprende verte ¿Vienes seguido?

- Siempre. Mi madre no me perdonaría si no la acompaño – bufó.

Se quedaron hablando sobre sus vidas universitarias, poniéndose al corriente tras tanto tiempo sin verse. El pelirrojo estaba estudiando arte y le quedaban dos años para recibirse, deseaba hacer una especialización en el extranjero cuando terminase y tener nuevas experiencias. En cuanto a Jaejoong, a él le gustaba viajar pero prefería quedarse cerca de su hogar.

Cuando Junsu se excuso para buscar a su familia, el mayor tomó la oportunidad para buscar a su madre la cual había perdido de vista un rato atrás. La localizo cerca de la mesa de bebidas, charlando con alguien. No podía verlo ya que estaba de espaldas, pero era muy alto y su cuerpo se intuía atlético.

Cautelosamente se acercó hasta ellos, poniéndose al lado de su madre antes de hacer una pequeña reverencia en dirección al desconocido.

Cuando alzó la cabeza su respiración se cortó por un instante. El hombre que tenía adelante era…era ¿Era un modelo? Con esa apariencia podría serlo. Tenía la piel de un delicioso color canela y sus piernas que parecían kilométricas, estaban enfundadas en un ajustado jean que le sentaba de maravilla. Tenía hombros anchos, cubiertos por una camisa de franela a cuadros que tenía un par de botones desabrochados, insinuando el inicio de su evidentemente musculoso pecho.

Su rostro parecía salido de las talentosas manos de un brillante escultor griego. Fácilmente podría tratarse de la cara del dios sol Febo o hasta del mismísimo Zeus en una perfectamente torneada forma humana.

Detuvo su admiración al darse cuenta de que no había escuchado ni una sola de las palabras que Cheonmu acababa de pronunciar.

- ¿Jaejoong, me escuchaste? Aigoo, este chico…discúlpalo Changmin, suele ser bastante distraído.

- No se preocupe Señora Kim, dicen que las mentes más brillantes están distantes de este mundo – el tal Charming le sonrió de una forma que cualquier actor de Hollywood envidiaría y le tendió la mano – Shim Changmin, un placer conocerte. Tu adorable madre habla mucho de ti.

- E-el placer es mío – fue lo único que pudo responder atolondradamente, estirando su propia mano para estrechársela.

Cuando sus pieles se rozaron creyó que una corriente de mil voltios lo recorría durante un instante.

- Si me disculpan tengo que ver donde esta mi esposo – la mujer se retiró con esa habilidad que poseían todas las mujeres de la familia para escabullirse, dejándolos solos.

El pelinegro se sentía un completo idiota. Nunca antes alguien había sido capaz de dejarlo sin habla, aún asi la presencia del más alto era abrumadora. Destilaba energía masculina y belleza por donde sea que se lo mirase.

- Y… ¿Qué tal si me platicas un poco de ti? Aparentemente deben haber informado bastante sobre mí, pero no estamos en igualdad de condiciones.

- Soy nuevo aquí, me mude a principios de año debido al trabajo. Soy oficial de policía – El chico Shim volvió a sonreírle cálidamente – Prefiero esto a Seúl, la vida allí es demasiado agitada.

Así que era parte del nuevo grupo de oficiales con el que Cheonmu estaba tan encantada. El menor de la familia Kim podía comprender por qué. El hombre era demasiado bueno para ser real.

XXX

Después del primer encuentro –cortesía de su conspiradora madre- por más que había tratado una y otra vez de quitarse de la cabeza esos ojos color chocolate, la tarea le había resultado desastrosamente imposible.

Tres días habían pasado desde la reunión en el ayuntamiento. Estaba llegando a su casa cuando vio la patrulla aparcada en la entrada. Estacionó rápidamente, preocupado de que algo podría haber pasado con su familia y tras entrar a los trompicones se dirigió a la cocina de donde oía voces conversando.

- ¿Mamá? –llamó, abriendo la puerta y quedándose clavado en su sitio.

Nada estaba fuera de lugar. Ningún rostro preocupado, ningún rastro de que algo malo sucedió. Solo su padre, su madre y el oficial Shim sentados en la mesa, hablando.

Cuando él entro en la cocina todos se voltearon y el policía se levanto de su asiento, inclinándose en una venia.

Jaejoong seguía intentando que sus neuronas hicieran sinapsis. Si verlo de civil había sido alucinante, con el uniforme era…era devastador. Podía imaginarse arrancándole la camisa junto con la placa y dejando que los botones volaran por la habitación, sin importarle romperla. La boca se le seco al imaginar varias formas de desnudarlo para que luego lo castigara con todo el peso de la ley.

Cuando al fin logró hilvanar un par de ideas coherentes, devolvió el saludo quedamente.

- Buen día Jaejoong – saludó su padre sin levantar la vista del diario que estaba leyendo.

- ¿Sucedió algo? Es decir, no pretendo ser descortés pero me alarmo ver el auto estacionado aquí – Murmuro, tomando la taza de café que su madre le extendía.

-Nada grave, la señora Kim oyó ruidos extraños ayer por la noche, así que para asegurarnos de que todo está bien, patrullare por la noche durante algunos días.

Después de eso su mente se desconecto. Se sentó en la mesa al lado de Changmin y recordó saludarlo cuando se iba, pero estaba…estaba ¿Había oído bien? ¿Changmin estaría por los alrededor todas las noches durante una semana?

Aún distante, lavó la taza en la que quedaba apenas unos rastros de café y azúcar para después subir a su habitación a descansar un poco. No estaba entre sus planes tener cerca a ese hombre que parecía encandilarlo con cosas tan sencillas. Aunque sinceramente la idea no le desagradaba para nada.

Al verlo desaparecer su padre bajó el diario, posando los ojos sobre su esposa.

- No escuchaste ningún ruido ¿Me equivoco?

Ella no respondió, sonriéndole y dándole un pequeño beso en los labios antes de voltearse para empezar a preparar el almuerzo.

Kim Daejoong negó con la cabeza antes de volver a lo que estaba leyendo, murmurando entre dientes algo parecido a  “vieja casamentera”.

XXX

El benjamín de la casa Kim había estado estudiando hasta tarde. Tenía un examen en dos días y esperaba obtener una alta calificación por lo que se estaba esforzando al máximo. Pero desde unos cuantos minutos atrás, una idea había cruzado por su cabeza y no lo dejaba en paz. Resignándose, a sabiendas de que así no podría continuar, se calzó una abrigada cazadora antes de bajar las escaleras para ponerse a preparar un termo de café.

Se estaba recriminando mentalmente por su comportamiento embobado, cuando le pareció escuchar un auto acercarse por la calle. Se apuro a salir y apoyarse contra la baranda del porche, esperando a ver la patrulla.

Cuando las luces rojas y azules se aproximaron por la calle frontal su corazón empezó a latir con fuerza. Movió su mano de lado a lado, esperando que el policía notara el gesto. Si su corazón estaba latiendo con fuerza solo ante la expectativa de verlo, ahora casi tenía miedo de que el rápido golpeteo contra su pecho fuese audible.

- Jaejoong ¿Está todo bien? – preguntó el castaño después de estacionar la patrulla y acercarse.

- Si, es solo que – se rascó la nuca, un poco nervioso antes de extender el termo – Me siento un poco mal de que tengas que patrullar por aquí hasta estas horas y, solo quería…

La frase quedo inconclusa en el aire. Pero sus mejillas acaloradas que prontamente se sonrojaron con furia, fueron suficiente para comprenderlo. Min recibió el café, dedicándole una sonrisa brillante.

- Gracias por preocuparte, ahora ve adentro. Hace frío y el clima se esta poniendo cada vez peor, no quiero que te enfermes por mi culpa. Buenas noches Jaejoong.

Se dio la vuelta comenzando a alejarse pero la voz proveniente del otro lo detuvo.

- Puedes… venir a almorzar mañana, ya sabes para dejar el termo y podría volver a preparar café por la noche. Si te apetece, comemos a las doce.

Se quedó quieto en su lugar hasta que oyó la puerta principal cerrarse, luego continuó el trayecto al coche, con la felicidad pintada en el rostro.

XXX

Era el último día en el que Changmin haría una ronda extra de vigilancia por esa zona. Los días anteriores había almorzado en la casa de los Kim, siendo recibido de buen grado por todos los integrantes de la familia, en especial por el único hijo varón.

Jaejoong era una de las personas más maravillosas y hermosas que había conocido en toda su vida. Era sensible y estaba lleno de ideas, de pensamientos que dejarían a muchos con la boca abierta ante su forma de ver el mundo.

Recordaba la noche en la que le había comentado sobre su carrera. Se mostraba un poco apenado al mencionar que se especializaba en obstetricia pero luego su rostro se había tornado rojo cuando lo había alabado.

- Por lo general muchos suelen decir que raro que un hombre estudie eso, pero…

- ¿Raro? Es maravilloso – se encontraba sinceramente fascinado como cada vez que descubría más cosas acerca de él – Cuidas a quienes van a traer vida a este mundo, les aconsejas, les das tranquilidad. Ayudas a que esos bebés nazcan sanos y fuertes ¿Qué tiene que ver eso con si eres hombre o mujer?

Lentamente, sin ser del todo consciente al respecto, ese hombre de piel inmaculada y expresiva profunda y negra se había clavado más y más en sus pensamientos. Se estaba haciendo un lugar en su corazón.

XXX

Como cada noche ello  aguardaba en el porche con el café a un lado. Era un día especialmente frío y él tenía puesto apenas un suerte y una bufanda. Al verlo aproximarse, Jae salió disparado por el camino resbaladizo por la llovizna que había pensado desde unas cuantas horas atrás.
- Changmin – exclamó cuando estaba a unos pasos.

Algo que también había notado era que el mayor era bastante torpe con su cuerpo. Por eso no se sorprendió cuando este resbalo a menos de medio metro de él. Por suerte tuvo los reflejos suficientes como para agarrarlo, apretándolo contra su pecho para evitar la caída.

- ¿Te encuentras bien? Diablos Jaejoong, deberías tener más cuidado – murmuró preocupado, sin atreverse a soltarlo todavía.

La suave voz del castaño era algo tan relajante que el pequeño de los Kim cerró los ojos, apoyando la cabeza en su hombro por un momento.

Se quedaron así hasta que la llovizna pareció más insistente. Entonces Min, sin dejar de sostenerlo, se alejó lo suficiente como para mirar su rostro. Estaba un poco más pálido por el frío y tenía los labios tan rojos que tuvo que tragar saliva para concentrarse.

- Hace frío y estas muy desabrigado – espetó aunque no estaba molesto.

Se observaron a los ojos por largos minutos en los cuales hasta el sonido del viento parecía haberse acallado. No existía nada más que no fuesen ellos dos, uno en brazos del otro.
Jae quiso decir algo pero  se vio interrumpido por un suave copo de viene que cayó sobre su mejilla. Tenía la piel algo fría, por lo que no se deshizo instantáneamente. Iba a quitarlo con un movimiento de su mano, sin embargo se paralizó al notar como Changmin lo besaba allí, limpiando el rastro de nieve.

- ¿Sabes? Realmente no pude dejar de pensar en ti desde el día que nos conocimos – susurró, perdido en la calidez del más alto.

- Somos dos – respondió este con esa sincera sencillez que lograba acelerarle el corazón.

No necesitaron más palabras por aquella noche. Todo lo que no se dijeron lo habló por ellos aquel dulce beso que compartieron con la nieve cayendo sobre sus cabezas, helándoles el cuerpo pero sin poder arrancarles el calor que iba más allá del frío, el calor proveniente de sus almas que los inundo todo el tiempo que sus labios estuvieron juntos y que perduró incluso después.

8 comentarios:

  1. Dios mio !!!!!!! Pero.que hermoso ♥ jae como siempre un tontito pero sienpre hay un min cerca para salvarlo me gusto mucho nos leemos en otro hasta pronto !!!!

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    1. Donde haya un JJ torpe siempre habra un super CM al rescate XD ♥

      Gracias :D

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  2. awwwwwww muy bonito, y el final que bello <33 gracias por compartirlo, en serio me gustó mucho la historia.

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    1. Gracias a ti por comentar ♥ ellos son demasiado bellos para mi pobre corazoncito hahahaha

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  3. Extremadamente fluuff y gay y chuchi <3 _ <3 ujhbdshsxz

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  4. *----* fue tan lindo que creo que va dar diabetes *-----------*++ awwwwww que bonito gracias°°°

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    1. *3* ♥ azucar everywhere ♥ gracias a ti por leer!

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