miércoles, 6 de agosto de 2014

Two

El agua helada hizo que un escalofrío lo sacudiera, pero no se movió. Tomó la primera mientras la bañera se llenaba, sin prisas, saturando sus oídos con el chapoteo de las gotas. Nada aún. Se lo suponía. Por sus dedos se deslizaron dos más y después de haberlas tragado, apuró otras cuantas que había en el frasco. El sabor amargo le abrazaba la garganta pero no le importaba. Se recostó para atrás, apoyando la nuca en el borde de cerámica. Su temperatura iba en descenso y notaba los miembros levemente entumecidos.

Necesitaba volver a verlo con una desesperación que lo carcomía, más todavía seguía consciente de todo a su alrededor. Doce, trece…cuando llego a la pastilla numero veinte dejó de contar. El frasco se le resbalaba, sin fuerza suficiente como para sostenerlo, pero hizo un esfuerzo porque no se le cayera. Necesitaba más. 

Otras cinco de sus pequeñas amigas y los parpados le pesaban. Podía empezar a ver, por entre la desdibujada habitación, los posters viejos de bandas de rock y la guitarra apoyada contra un amplificador.

Casi…ya casi.

Iban veintitrés cuando el agua empezaba a taparle las piernas, sin embargo él ya no estaba en el baño. Ahora lo que lo rodeaba era la vieja habitación de Changmin cuando eran adolescentes.

─ ¿Jaejoong? ─ Su voz preocupada lo llamó mientras corría hasta él, sacándose el sweater que tenía puesto y envolviendo con este. ─ ¿Qué pasó, porque estas mojado?

El mayor no dijo nada, solo lo abrazó con fuerza, escondiendo la cabeza en su hombro. El frío le llegaba hasta los huesos, pero estaba bien. Todo estaría bien si se podía quedar ahí.

─ Changmin, no te vayas ─ pidió con la voz rota. ─ Me hiciste una promesa.

Iba a seguir hablando, sin embargo los hipidos y el huracán de lágrimas que había estado conteniendo se lo impidieron. No quería que se fuera, no podía dejarlo. El más alto le acarició la espalda, intentando calmarlo, no tenía idea de que le pasaba a su hyung, pero nunca lo había visto así.

─ ¿Por qué dices eso? No seas tonto, oye ─ Sus labios se apoyaron en la sien del rubio.

─ Te vas a casar con ella.

— ¿Estás loco Jaejoong? ¿De quién hablas? No me voy a casar hyung, no sé a que te refieres.

─ No quiero seguir allí si nunca vas a ser para mí. Moriría de todas formas, de tristeza, yo…

La frase quedó a medio terminar.

¿Qué estaba pasando? El cuarto empezó a perder nitidez y cada vez sentía más reales un par de manos que lo jalaban. El agua le escurría del pelo y de la ropa. Tenía el estomago revuelto.

— ¿Jaejoong? ─ seguía alucinando.

Le costaba tomar aire y el agua helada le laceraba los pulmones. Una toz violenta lo sacudió ¿Había estado a punto de ahogarse?

─ Jaejoong por favor  ¿Me puedes escuchar? Vas a estar bien Jaejoong, respira, vamos.

Por él haría lo que sea.

Respiraba aunque seguía siéndole difícil, el dolor le perforaba el pecho de una forma espantosa. Abrió los ojos muy de a poco, acostumbrándose a la luz. Estaba en el regazo de alguien. La cabeza le daba vueltas y vueltas, incapaz de pensar claramente. Recordaba las pastillas, pero esto no tenía sentido, tomó suficientes como para...para morir.

─ ¿Estoy muerto? ─ preguntó en un tono de voz apenas audible, rasposo.

─ No, por el amor de dios, no.

Algo no cuadraba entonces. Porque estaba dolorosamente seguro de que ese que lo miraba con el pánico pintado en el rostro, era Changmin. No el Changmin de un rato atrás, el Changmin de ahora, el que debería estar camino a su boda. Él que de hecho tenía puesto un impecable traje que ahora estaba húmedo y desarreglado.

─ No quiero vivir si no me amas, si tengo que ver cómo le das a alguien más lo que prometiste que era solo mío – Las lagrimas le escocían. Se sentía un inútil, ni siquiera tenía fuerzas para levantarse, las cosas estaban saliendo horriblemente mal. Un poco más, unos segundos y ya no habría nada por lo que preocuparse.

─ Nunca debería haberme alejado de ti Jaejoong, todo empezó a salir mal desde entonces…fui un imbécil.

Quería creer que la desesperación de él era real. Que sentía haber hecho aquello, que le hería haberlo dejado, pero no podía.

─ No quiero que digas eso solo porque llegaste antes de que haya logrado lo que buscaba ─ suspiró con pesadez cuando una punzaba lo atravesó, pero continuo hablando a pesar de las protestas del castaño ─ Vete. Solo haz como si no me hubieras visto.

Su mano le hizo cosquillas en la nuca cuando lo tomó con delicadeza para que lo mirara.

─ ¿Sabes lo que sentí cuando te vi ahí adentro? Estabas pálido como una hoja y no tenía idea de cuánto tiempo llevabas bajo el agua, después vi el frasco en el piso…dios yo…no sé que hubiese hecho si te pasaba algo Jaejoong. Con solo pensar que quizá no abrirías los ojos sentí como si me arrancaran el corazón.

La ambulancia llego antes de que pudiera decir algo más. El rubio no habló, concentrado en seguir inhalando y exhalando. Pero tomo su mano. La sujetó con toda la fuerza que fue capaz en ese estado. Y Changmin no lo soltó.

No iba a soltarlo nunca más.

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